Exposición individual en la Galería Fúcares de Almagro.
Inauguración: 23 de junio de 2012.
Hasta el 11 de octubre de 2012.

BAJO LA CAMA
Daniel Lesmes

Bajo la cama hay un niño, un perro con una cicatriz, un caja de gusanos de seda, una botita de cuero, añicos de cal …

Esta exposición del malagueño David Escalona no muestra una intimidad arrancada del cuerpo, sino el modo en que la memoria sigue dejándolo abierto como una herida, pero también como la infinidad de posibilidades que a cada instante se abre al vivir. Y si esta vida es un hospital –como Baudelaire nos tiene bien dicho– donde cada enfermo está poseído por el deseo de cambiar de cama, bajo la cama de un hospital aprendió David, cuando apenas era un crío, que el juego conjura el dolor y sólo el miedo nos expone al peligro. Éste es el misterio que yo no pienso desentrañar.

En el obrador de pan de sus padres una máquina casi se le lleva la mano; al sacarla estaba envuelta en masa de pan, triturada y sin forma, como antes la masa madre que en sus manos había cobrado todas las formas, figurita desfigurada para un niño que jugaba a ser escultor. Pero sabemos de sobra que los niños no pueden estarse quietos, que el dolor no les duele hasta que alguien les dice cuánto duele el dolor. David escondía bajo la cama una caja de gusanos de seda, y se divertía observando a esos tejedores infatigables que se envuelven a soñar mientras trabajan, pues toda la labor de estos animalitos consiste en hacer un diminuto obrador donde dejarse el cuerpo para hacerse otro cuerpo: ¿qué pasará dentro de un capullo de seda; estará la crisálida muerta o estará viva?, ¿y qué pasará con la mano bajo la venda?

Bajo la cama hay también clavo y limón, el quicio de una puerta, una mano que es una aldaba, un mandil de panadero, la funda de una almohada, las muñequeras de David, huevos de polilla.
Convendría distinguir en este punto lo que es una vivencia de lo que se llama experiencia, puesto que el arte obra en el umbral que hay entre ambas. De una vivencia podemos obtener información suficiente: qué pasó, cuándo, cómo y dónde; sin embargo, la experiencia es ese conocimiento que se va acumulando en la medida en que hacemos uso de él. Aquélla se cierra en lo que ha pasado, se recuerda tal cual, pero la experiencia siempre vuelve a ponerse en práctica, su lugar es el de una memoria que siempre vuelve a actuar. Se puede, por ejemplo, describir una vivencia; la experiencia, sin embargo, es lo que nos permite coger un lápiz como sólo la mano sabe, experiencia es, en definitiva, lo que en la mano juega, lo que en la mano piensa.

David Escalona expone aquí no sólo una vivencia, sino la experiencia que se abre en los Duermevelas o en el Aguijón, en todas las obras que aquí podréis ver. Así vuelve a ver él lo que tenía bajo la cama, para enseñarnos, a fin de cuentas, que el juego nos puede salvar, como un cante andaluz salva la pena por alegrías:

Nadie arrimarse a mi cama
Que estoy ético de pena
El que de mi mal se muere
Hasta la ropa le quema